Hygge: La felicidad con mayúsculas

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Se escribe hygge, pero se pronuncia “hüghe” aspirando un poco la primera “h”, difícil de pronunciar para nosotros, pero algo más fácil de comprender. Mucho se ha hablado sobre este concepto danés, que no tiene traducción literal, y se ha impuesto como como la nueva tendencia en estilos de vida. Expertos en varios campos han tratado de definir el concepto en su más amplio sentido y otros muchos lo han incorporado a sus vidas en lo que aquí conocemos como el “Slow Life”. Pero el hygge tiene muchos matices y hoy os vamos a desvelar qué es exactamente y cómo lo practican los habitantes del  país más feliz del mundo según la ONU.

En Dinamarca el hygge es conocido, comprendido y practicado desde hace más de dos siglos y no supone ningún misterio. Para los daneses se trata de una forma romántica de concebir la vida, de un tipo de felicidad mucho más intensa. Es una sensación tan profunda que no se puede traducir y que se asemeja más a la palabra “cosiness” inglesa, en Alemania hay un concepto similar, el “gemutlichkeit” que hace referencia al bienestar relacionado con la buena comida, o al concepto de “acogedor” o “cálido” en español.

La explicación habitual de hygge hace referencia a situaciones concretas y las sensaciones de bienestar que estas producen. Tiene un componente social porque implica compartir y disfrutar de momentos con otras personas, como una cena, un chocolate caliente frente a la chimenea, una comida familiar sin estrés o un vino con velas … ¿Sabías que los daneses encienden más velas por persona que ningún otro europeo?  Todos estos momentos son hygge porque crean una atmósfera agradable.

En su lado más íntimo, está relacionado con la tranquilidad, el bienestar, el disfrute de la conversación, la compañía de otras personas y el placer de los momentos de soledad. Aunque en este punto, el concepto ha evolucionado. Los daneses más mayores solo lo relacionan con actividades sociales. Los más jóvenes, en cambio, también lo usan para hablar de sus ratos a solas viendo una película o leyendo un libro.

 

Este concepto ha llegado al resto de Europa a través de la publicación de varios libros donde se explica con sumo detalle cómo entender esta filosofía de vida. Louisa Thomsen Brits, la autora de Hygge: El arte de disfrutar de las cosas sencillas explica en su obra que la verdadera esencia de este estilo de vida consiste en saber apreciar los pequeños detalles. Thomsen nos da unas pautas para poder disfrutarlos:

1. Buscar el momento

Encontrar un rato cada día para hacer lo que realmente nos gusta o relaja.  Sino, tendremos la sensación de acostarnos sin haber disfrutado..

2. Abrir nuestra casa

Invitar a familia y amigos, pero también salir a disfrutar del aire libre.

3. Crear un ambiente agradable 

Velas, correcta iluminación. buscar un clima acogedor.

4. Mantener ese ambiente

Fuera móviles y dispositivos, nada de política ni religión. Mantener la calma

5. Pequeñas reuniones

Funciona mejor si la reunión es de pocas personas, para poder mantener una sola conversación.

Son muchos lo que escriben y hablan sobre ello fascinados por este concepto. Kayleigh Tanner, una periodista y escritora británica fascinada por el hygge decidió crear su propio blog donde comparte todo lo que descubre sobre este estilo de vida. Te aconsejamos que eches un vistazo a su web que es de lo más completa.

En España también sabemos disfrutar ¿verdad? Pero nuestro concepto está más relacionado con el clima y el buen tiempo, y vivimos la vida en las calles, el mar, el campo. El concepto danés está más relacionado con el mal tiempo y la vida en el interior de las casas dadas la condiciones de su clima.

¿Y tú, cómo disfrutas de tu tiempo libre? ¿Practicas el hygge?

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